lunes, 7 de diciembre de 2009

Medallas de polvo

Regalé una hoy, estaba debajo de un mueble empolvado, apenas y su dorado de fantasía se notaba. Objetos, objetos... una medalla que reconoció al hombre después de ganar un primer lugar en su patria chica, que lo hizo efímeramente famoso y lo presumió ante sus allegados. - Puedes usarla de pisapapeles le dijo al festejado, será uno sui generis. Quedan otras dos disponibles en algún lugar de su casa, serán para otros dos cumpleaños quizá; depende de como le pinte la vida y el ánimo a su dueño. Las glorias que tuvieron por recompensa un objeto metálico que no valioso, hoy son parte del pasado que, de vez en cuando, recuerda para aladear sobre su éxito personal.
Con qué medalla sueña ahora el competidor? - Con una de polvo! responde tajante. Apenas regresan las obsesiones de varios años y sólo quiere colgarse al cuello partículas diminutas que se esfumarán en el instante mismo en que traten de formar su presea. - Polvo somos, en eso se escuda para argumentar que ya no quiere medallas normales, ahora que sean de polvo o incluso lodo, que más dan unas manchas en la ropa. El honor no se mide en la etiqueta y sus decorativos objetos, se mide en los actos de todos los días, en el carácter adornado pero de valores, en la manera de tratar a los demás, de hacer feliz a aquella persona que es importante para ti, en el comportamiento de acuerdo con la voluntad de Dios.
Los símbolos de las caratulas de las medallas son lo más significativo de estas. En la que habrán de otorgarle, desea que le calen la imagen de sus sueños, la que apenas reconoce cuando el alba lo despierta. - De manera que tendrán que esforzarse mucho, comenta, es una imagen tan difusa en mi memoria pero tan presente en mi inconsciente, que prefiero que sea de polvo. Después de todo, las manchas de lodo eran sólo para ensuciarme, lo que importa es que su figura no me haga extrañar las medallas pasadas cuán pesadas y opacas para llevarlas a un costado del corazón...

jueves, 3 de diciembre de 2009

Frenesí del idilio

Golpeándome contra las paredes del baño de un autobús de pasajeros, desdeñaba el dolor que sentía porque era más importante mi necesidad de usarlo. Atrapado en el diminuto espacio, prefería sobreponerme a los vertiginosos cambios de velocidad para liberarme de la tensión que provoca hacer del baño durante el viaje. De regreso en el asiento, sólo la prospectiva distraía la mente del pasajero de los absurdos de la vida. Entonces, pensó de nuevo en aquel cuerpo delgado, por no decir escuálido, que disfrazado de belleza, según él, lo atormentaba todos los días a horas aleatorias. ¿El alma se demacra más rápido que el cuerpo o es al revés? En mi caso, se ha dado de las dos formas, mientras que la preocupación por lo superficial aumenta, también sucede que disminuye mi éxito en la conquista de quienes buscan sólo gusto o deleite.

La figura cuando no se aparecía en las caminatas que a diario daba por el camino que lo llevaba a su casa, en esos diálogos de loco que cuenta sus desgracias a la autora de estas, lo hacía frecuentemente, sin tanta locura, en los ensayos de protocolo a los que acudía él irremediablemente. -¡La amas! le dijo una amiga suya, un día al regresar de un encuentro con ella. -No, respondió. Estaba tan harto de hablar de ella y sus defectos que, a la vez, eran sus mejores cualidades, cuando prefirió quedarse callado. Sólo aguardo la frase final de su experimentada compañera: “Ahí donde te dan de comer mierda, ahí prefieres estar; así es la vida”.

El amor en los tiempos de la hipocresía, ¿por qué amar así? Esperando recibir algo a cambio, esperando que la figura bella lo abrace y le diga que también lo ama, esperando que sus delgados labios lo besen mientras él acaricia sus mejillas y esperando que los ojos tiernos de ella se pierdan en las pupilas de máscara de él que sólo en el iris reflejan su esencia de timidez y anhelo. Violencia es la que siente cada que escucha su voz (débil por femenina, cariñosa por sensual), y aunque en su mente ella es princesa, en el mundo real es una mojigata que no lo desea pero sí lo quiere. Cuando golpeé mi espalda con el lavabo, reaccioné y, en vez de seguir “atando cabos”, me compadecí de aquel tipo; “a sufrido mucho, susurré… pero sólo en su mente”.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Bizarro

Tiene un mes y un día que no publico nada. La desidia y la preocupación se apoderaron de mí después de describir el otoñal comienzo de mis veinte años, en fin. Bizarro, de acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española es un adjetivo que significa "valiente o esforzado". Curiosamente, cotidianamente se le refiere como sinónimo de "raro". El otro día comenté algo y utilizé "bizarro", a lo que mi interlocutor me señalo: "por qué dices bizarro si eso significa valiente", bueno, dije yo, las palabras tienen distintos significados máxime si son homófonas, el otro contestó: "eres un pendejo, claro que no". Muy interesante porque respecto del último adjetivo sobre mi persona hay grados o niveles. Mientras que en algunos países de Latinoamérica, es común su uso como sinónimo de "tonto", en otros como México, involucra una serie de características que dependen de la situación en que se ve implicado un sujeto.
Bizarro, entonces, es un anglicismo que proviene del inglés "bizarre" que sí significa raro. Bueno, los últimos días han sido bizarros, en los dos sentidos. Mientras que en mi vida las situaciones transcurren con aparente calma que se vuelve desgano, me esfuerzo, como lo comenté en la entrada anterior, para fijar nuevos parámetros. Que el mundo se quede con sus estereotipos, al fin y al cabo, lo que importa es que cada quien sea feliz! Al fijar un período de tiempo, creo que desde que no estudio ni trabajo, salvo a veces para ocasionales asuntos, me vi inmerso en las obsesiones de antes (en un primer momento), para después ocuparme en lo simple. En el primer momento, los mismos temas de antes de que partiera a estudiar lejos de mi hogar: "la amistad" y "el enamoramiento"; la verdad, que flojera con mi vida.
Bueno, queda en este blog de manifiesto que ocupé cuatro entradas para esos dos aspectos. Creo que siempre he descuidado uno que debería ser el primero en importancia puesto que es el núcleo de nuestros primeros años: la familia. Mi familia es bizarra, nuevamente en los dos sentidos. Por una parte, las familias de mis padres fueron y son gente muy "luchona", así dirían en México, esforzados pues. Por la otra, hay rarezas propias de la ascendencia de alguien como yo (entiéndanme). Un papá filósofo, una mamá bióloga, un abuelo violinista, una abuela ama de casa, un abuelo camionero - si es que existió- y una abuela obrera. En fin, creo que las familias son mucho más complicadas que las palabras que tienen distintos significados. Yo, además de las tradicionales autoadulaciones, me considero una persona bizarra. Por eso, quizá este blog se llama Los bizarros, perdón, (valientes) de Ombrosa...

lunes, 19 de octubre de 2009

Un cumpleaños, un color

Al hojear las páginas de una revista de frivolidades, me di cuenta que en cuestiones de moda el morado marca una tendencia en estos meses de otoño, aunque yo he visto el color desde hace ya varios meses en la ropa de mucha gente. La verdad es que, moda aparte, el morado es uno de mis tres colores favoritos, los otros dos son el azul cielo y el rojo. Me gusta porque es muy intenso pero también porque al no ser un color básico produce una reacción ante mis ojos muy especial, no pasa desapercibido. En el pueblo donde vivo, llamado La Capellanía, hay varios terrenos repletos de flores silvestres de tallo delgado y débiles hojas, sin embargo, el color morado de tales hace que mi púpila se deleite con su multitud. No aparecen en otras temporadas del año, sólo ahora en octubre; el otoño en mi hogar dista mucho de las imágenes de los árboles tirando sus hojas cafés ya que el morado tapiza sus suelos.
No sé por qué me identifico tanto con el morado, creo que en cuestiones estéticas sí aplica el dicho que apunta "en gustos se rompen géneros", pero volviendo al punto de las flores moradas (doblemente bellas), me impresiona que algo tan sencillo como una flor silvestre que nace por cientos en un montón de terrenos abandonados posea un tono tan llamativo. Mi reflexión es que a las cosas pequeñas, que muchas veces ignoramos por nuestros estereotipos, les sobra hermosura, así con una flor, con un ave, con un paisaje, con un lugar, con una canción, entre otras. Aun con los cumpleaños pasa así, en ocasiones cada uno transcurre con simpleza, con un gozo aparente que no centra su atención en la trascendencia de haber vivido un año más; de cualquier forma, el estar vivos no pierde su hermosura, es parte de la creación, la gracia y el plan de Dios.
Hoy reflexioné al tiempo que disfruté mi primer día de "veinteañero", contrario a lo que hacía en años anteriores no me decepcioné del tiempo pérdido y de las aspiraciones truncadas, al contrario, por fin adopté la filosofía reducida a una frase que pregono desde hace tiempo "en prospectiva", así es la vida. En el primer día de una nueva etapa estoy feliz, con algunos sueños de antes que se encauzan con una nueva visión; el enfoque ahora es menos egoísta y no carece de voluntad, los retos sin duda serán más difíciles pero al poner a prueba mi carácter no espero tropiezos. Mi reflexión sobre este momento es la de un nuevo ciclo que tendrá de mi parte la actitud de no escatimar ni menospreciar nada sino de apreciar y considerar todo con base en mis convicciones, los estándares y parámetros del mundo se esfuman para mí; el morado es el color de mis veinte años, intensidad su trascendencia...

martes, 6 de octubre de 2009

Octubre de lunas y nuevas

El sábado brillaba la luna esplendorosamente. Estabamos ensayando la alabanza del domingo en mi iglesia y dado que la construcción de nuestro templo está semidescubierta, se apreciaba el resplador blanco detrás de las ramas de un árbol de pirul que adorna el terreno contiguo al nuestro. La luna ha sido tomada por los hombres como objeto romántico de versos, cuentos, canciones, entre otros. La verdad lo es, me inspiró verla majestuosa, en la plenitud del anochecer, iluminando el panorama aunque fuese oculta detrás de las ramas del pirul. Recordé, entonces, que era octubre, mes conocido por sus estúpendas "puestas" de luna (si el sol tiene supongo que la luna también). No sé qué es más romántico, si los atardeceres o las puestas de luna porque justo un día después pude observar un hermoso atardecer de diversidad de tonalidades. Un cielo amarillo continuaba con uno rojo para volverse azul cielo y más lejos azul marino. Los paisajes relajan, al menos a mí me pasa que me dan paz. Le comenté a una amiga sobre el atardecer y estuvo deacuerdo en que estaba genial. La luna de la noche y el sol del atardecer cautivaron mi espíritu.

Mi mes favorito no tiene que ver con el ego que proyecto al relacionarlo con mi cumpleaños, como algunos piensan. En realidad, me parece un mes distinto a todos, un momento de tránsito en el año, en el que comienza el ocaso de las realizaciones, claudican los ánimos de emprender para dar paso a los momentos de reflexión que desembocan en los nuevos propósitos para nuestra vida. En octubre las lluvias cesan como si se calmara la tempestad de las situaciones, como si los individuos dejaramos de pelear para negociar; prudente mes. Las hojas comienzan a caer, diría un enamorado, en los parques las hojas se transforman. Tiempo de metamórfosis es más que la primavera. Si los paisajes son particulares, los días aumentan el misticismo del otoño.
La época que da pie al invierno pero también a los momentos más emotivos del año, para algunos parte de una celebración y para otros de tristeza y desolación. Lunas y nuevas son parte del otoño y del octubre. García Márquez titulò a una de sus obras El otoño del Patriarca, haciendo alusión al sentimiento que provocan los paisajes y la temporada en las personas. Yo creo que al mes número diez lo enmarca la síntesis de los momentos todos del año, una época en la que lo mejor o peor está por venir cuando lo mejor o peor ya tuvo su momento. Entronque definitivo de atardeceres y anocheceres que despiertan en mi corazón latidos propios de un romance que no vivo. Ay octubre, ojalá trajeras contigo lunas nuevas...

lunes, 28 de septiembre de 2009

Verano tardío

Al ver caer las gotas de lluvia en el suelo, me pongo a pensar en el intermitente deseo en mi mente de decir algo o hacer algo sin poder hacerlo. Esta situación se prolonga, en ocasiones, hasta convertirse en una actitud tediosa hacia el propósito que tenía decir o hacer. Así, comencé a vivir en la mente para dejar de vivir en el mundo, los sentidos se fueron convirtiendo en mis herramientas de diario pero no así en mi contacto con la realidad. Ha transcurrido el tiempo y en un tema específico me muestro temeroso, no puedo abordarlo ahora en esta entrada pero quisiera, es a eso a lo que me refiero. Se llama impotencia, me acompaña desde hace varios años, se sienta a la mesa a la hora de la comida y aun camina a mi lado cuando transito por la calle. Hace unos días decidí que la iba a patear a la hora que se apareciera, sin embargo, aunque a las primeras patadas entendió, después volvió y se sentó a mi lado en unas sillas horribles, duras y sucias. Ahí, impidió que dijera las cosas que tenía que decir, me contuvo con su mirada glacial. No abundaré en la situación referida, sólo diré que con nosotros se sentó mi interlocutora. El reclamo fue el motivo y naúfrague en sus argumentos, además, exageré en mi pretensión de "aclarar" las cosas; esa misma tarde me sentía vergonzozamente mal.
A veces la forma de ser demuestra quienes somos y que sentimos. No hace falta ser explícitos en lo que decimos y a quien, al contrario, la convivencia cotidiana hace que las cosas que consideramos discretas sean obvias. Me afligí sin sentido, pensé después; saturé con mis palabras lo evidente. La cosa es que buscaba una salida, una que me diera la oportunidad de romper con la rutina que me lleva a pensar en situaciones, paisajes, lugares, objetos, incluso gestos, de un momento, que siendo realistas, no tiene posibilidades de llegar.Viajé para relajarme y encontré entretenido el paisaje de los montes, así como el libro de bolsillo que llevaba. Fui a "trabajar" pero más a entretenerme para desapegarme de las ideas ilusas. El resultado no pudo ser mejor, volví de mi periplo con renovados bríos, quitado ya de la pena y contento de ser quien soy. Ahora recuerdo la noche más bella que pasé en aquel lugar, un momento real. La playa como trasfondo que se miraba desde la ventana de una casona que envolvía los latidos de decenas de personas que no me intimidaban porque, con su ruido, alejaban de mí el recuerdo de aquella impotencia mediando entre mis ganas y su desidia...

lunes, 7 de septiembre de 2009

El misterio de mi corazón

Hace apenas cuatro años que platicaba con ella en el barandal de un segundo piso en la escuela. Banalidades conversabamos junto a otras personas y me daba igual, a fin de cuentas apenas maduraba. Poco a poco el sentimiento por ella fue creciendo, en qué momento me perdí en sus ojos? no lo sé. Pero en mí se formó la ilusión de un futuro a su lado; de pronto me mostré tal y como era: un niño. Cuando recuerdo aquella escena, me asombró de lo breve que fue la primera charla para dar paso a un sentimiento perenne por su ser. Fue apenas ayer, me digo, y reflexiono por qué el tiempo se pasa volando. Me pierdo también en la secuencia de hechos que me llavaron a frustrarme, primero, para después dar pie a un motivo, a una razón, a un proyecto. Desmentí a las ilusiones, sin embargo, me tomo tiempo aprender que las cosas no son como yo pensaba. "Las cosas se ganan", y hay unas que cuestan mucho trabajo. Me he empecinado y ante mi actitud muchos me han aconsejado que deje de pensar en mi motivo. Dicen que las opciones abundan y yo insisto donde "no me llaman". Creo que soy un rebelde, me resisto a explorar otros senderos porque pondero mis posibilidades en el que conozco.
Mirándome al espejo recientemente, analicé su persona, interior y exterior se unen para ser mi inspiración. "La belleza es subjetiva", señalo cada que puedo, y soy el sujeto que la ve tan bella. Deseo que como transcurrió el tiempo de la escena de hace unos años a ahora, así también avance el tiempo hasta que la vuelva a mirar a los ojos (esos que me hechizaron), en un entorno distinto. La madurez se adquiere a través de las derrotas, sobre todo en el amor, y aunque pecaría de vanidad al decir que soy más maduro, creo que he sido derrotado varias veces. Espero y confío, sólo eso, no más ilusiones que engañen al misterio de mi corazón. Ví cosas extraordinarias, señala Eisenheim a la Duquesa Von Deschen en la cinta "El ilusionista", pero lo único que nunca pude develar fue el misterio de no dejarte de pensar...
Me gustaría ser mago.