Elevas poco a poco la cara, no quieres que el sol fuerte de la mañana ciegue tus ojos. La miras apenas, no quieres permanecer mucho tiempo de frente a ella. Sabes que no será suficiente verla por mucho tiempo a los ojos. Eso ya no funciona, no con ella.
Cruzas tu brazo por su cuello y tomas con tu mano libre la suya. Cantas una canción para alegrar sus oídos y deseas que ella la tararee en señal de su agrado. Buscas pretextos para estar con ella porque tu tiempo se ha reducido desde el año pasado.
Cada día es una cuenta regresiva que depende sólo de ti. Te escabulles de los salones y tomas las rutas más rápidas para huir de la posibilidad. No la encaras por miedo a enamorarte. Prefieres mantener una amistad cariñosa a tener una relación amorosa.
Piensas en el futuro. Tu futuro. Deseas salir del país y conocer nuevos lugares y personas. Aunque sea como polizón en un barco de carga me iré... aseguras. No quieres atar tus sentimientos al muelle de sus atractivos. De su cuerpo y alma. Prefieres dejar que la marea conduzca libremente el curso de tu nave.
Quieres esperar pero no puedes. Asumes tus limitaciones y decides tirarte a la decepción. No obstante y en contra de tu reciente creencia, consideras a la esperanza la salida. Quizás esperando a que las cosas cambien, ganes tiempo para diseñar y aplicar una estrategia. Te quieres salir con la tuya aunque los demás no se salgan con la suya.
Planteas el anarquismo del corazón como una posible solución. En vez del Estado, quieres destruir el amor. El amor como tu lo entiendes. Necesitas una nueva concepción de él para ser auténtico. Para no sólo vivir sino disfrutar la vida debes aplicar la función metalingüistica del lenguaje. Es un buen inicio.
Mientras tanto, tendrás que soportar el sol inclemente que abre de par en par tus ojos cafés. Te mantendrás ausente en las clases y desearás no haber venido nunca aquí. Te sosegarás hasta que, en el recreo de sus horarios, se encuentren y pierdan en los jardines salvajes de su romance furtivo...
Entonces sabrás que tampoco eres feliz. Que la felicidad se alcanza a través de la permanente lucha y alcanzado el objetivo, poco satisface a las ansías de no rendirse del luchador. Hallarás muchos obstáculos por la senda de las decepciones. No encontrarás mejor aliciente que superarlos. Ya en el estado de comfort te pelearás por cualquier cosa y echaras las cosas a perder.
Por eso quieres escapar. Piensas, sin embargo, que te molesta más la luz artificial que los rayos de sol que se filtran por las cortinas y van a dar directo a tus pupilas.